Mensajes entre personas, sin nadie en el medio. Sin número de teléfono, sin correo: solo tu apodo.
Tu cuenta es tu apodo y tu contraseña. Con eso entras desde cualquier dispositivo: teléfono, tablet o computadora.
Elige el apodo con el que te va a encontrar tu gente.
Minúsculas, de 3 a 20 letras, números o _
Al crear la cuenta recibirás una clave maestra: guárdala bien, porque con ella recuperas tu cuenta si un día olvidas la contraseña.
Tu apodo y tu contraseña, y estás dentro: aquí, en tu teléfono o en cualquier dispositivo.
Escribe tu contraseña para abrir tu cuenta en este dispositivo.
Esta clave es tu red de seguridad: si un día olvidas tu contraseña, con ella recuperas tu cuenta entera — tu apodo, tus llaves y tus chats.
Guárdala fuera de este teléfono: en un papel, en tu gestor de contraseñas o donde guardes tus cosas importantes. Quien tenga esta clave puede entrar a tu cuenta. También la tienes siempre en Ajustes → Cuenta.
Con tu clave maestra vuelves a entrar y eliges una contraseña nueva. Tu apodo y tus chats siguen siendo tuyos.
Elige un chat de la izquierda o busca un apodo para empezar a soplar burbujas.
Tu apodo:
Tu clave maestra — con ella recuperas la cuenta si olvidas la contraseña. Guárdala fuera del teléfono:
Tu foto de perfil — la ven las personas que hablan contigo:
Quién puede ver si estás en línea y tu última vez:
Cómo se ven las palomitas de tus mensajes:
Con qué calidad envías tus imágenes:
Se cierra tu sesión en ESTE dispositivo y se borran los chats guardados aquí. Tu cuenta sigue existiendo: vuelves a entrar cuando quieras con tu apodo y tu contraseña, o con tu clave maestra.
Si es para los dos, desaparece de su teléfono sin dejar rastro: ni aviso, ni «mensaje eliminado». Como si nunca hubiera existido.